Cierre de Festival de Sitges. Análisis de últimos títulos

Varios son los títulos que en las últimas horas se destacaron en la selección de s3090.at4.pressdns.com en Sitges.

Invasor, de Daniel Calparsoro, aparecía como uno de los títulos destacados en la recta final del festival. Calparsoro se adentra en Invasor en el terreno del cine de acción en una película con tintes bélicos y con la violencia de estado como telón de fondo en una cinta ciertamente predecible que por momentos carece de la tensión que se le exige a esa clase de films. A pesar de las interpretaciones de Antonio de la Torre y de Alberto Amman, el director plantea una historia con pocas sorpresas, técnicamente bien rodada, pero abusando de conceptos de moda hoy en día como el shaking. El resultado es una película plana, que no consigue levantar el vuelo en ningún momento, y cuya mayor virtud es la de respetar el final del libro original.

Por otra parte, se Sinister, la nueva película de Scott Derrickson demostró que una vez superado el desastre cinematográfico que supuso el remake de The Day the Earth Stood Stil, es capaz de moverse con soltura en el terreno del cine de terror, planteando una película que, a pesar de caer con cierta frecuencia en los convencionalismos, resulta eficaz en su planteamiento, desarrollo y final. Con un soberbio Ethan Hawke, Sinister llega a plasmarse como la película de terror por excelencia de este festival sin que, a pesar de todo, aporte más novedades que la escalofriante secuencia de inicio.

Si que aporta grandes novedades Lee’s Adventura, la opera prima de los realizadores Frant Gwo y Yang Li. Una delirante historia de acción sobre un joven que padece un estraño desorden que le impide percibir el tiempo adecuadamente. Cómic plasmado sobre la pantalla siguiendo algunas de las tendencias que ya se marcaran con tanta intensidad en Scott Pilgrim vs The World, pero con un refrito de elementos oníricos que dan lugar a una cinta innovadora, fresca, simpática y que consigue divirtir.

Pero si una película se destacó como delirante, esta es Seven Psychopaths de Martin McDonagh. El director que ya sorprendiera en 2008 con su comedia negra In Bruges, se destapa con una impresionante taller literario puesto en escena sobre lo que supone la elaboración de un guión. Collin Farrell interpreta a un guionista mediocre con una crisis de creatividad a la que intentará dar salida con la ayuda de su amigo, Sam Rockwell, un igualmente mediocre actor y delincuente de poca monta. La película son casi dos horas de ensayo sobre como debe de ser una película bien hecha, redondeando el principio con el final, con dosis de intenso drama, humor negro y una fotografía que raya la perfección.

Con Seven Psychopaths podríamos decir que el cierre del festival estaba más que justificado, aún así, hubo tiempo para visionar Looper, lo nuevo Rian Johnson, que se destacó en una película de clase como es Brick. Looper es, sin duda alguna, la mejor cinta de ciencia ficción que se ha podido ver en el festival, si exceptuamos la delicadísima Aurora. Una película de acción distópica que ahonda en los principios típicos del viaje en el tiempo, fundamentalmente, las paradojas espacio temporales. Si bien Looper explota convencionalismos del subgénero de crononautas, lo hace de forma eficaz, con ciertas licencias que si bien rompen el argumento, lo hacen para proporcionar impronta dramática, con lo que no cuesta ignorarlas. Rian Johnson tiene la habilidad de dosificar en su justa medida las escenas de acción, usándolas hábilmente cuando el metraje empieza a decaer en ritmo para así mantener un tono constante que hace que el tiempo de visionado se haga corto.

Pero no podíamos despedirnos de este festival sin una buena dosis de cine asiático, elemento que, cada vez más, adquiere importancia primordial en la configuración de la parrilla del festival. Así, Pieta, de Kim Ki Duk, se desveló como la película del festival por excelencia. Un magnífico drama, casi diríamos que perfecto, ambientado en el mundo de los prestamistas de los bajos fondos coreanos. Pieta es, digámoslo sin ambages, una obra maestra, perfección en la composición de los planos, que consiguen manipular la percepción del espectador de forma dinámica con ángulos y contrastes haciendo que se sumerja cada vez más en un universo frío, dramático, aterrador por momentos, transmitiendo esa sensación de honda pesadez, de desasosiego que viven sus personajes, interpretados de manera magistral. Kim Ki Duk da una lección en Pieta de como se debe hacer cine y marca la que probablemente sea la película del año.

Pieta fue acompañada en esta oriental despedida por Outrage Beyond, una película dirigida, escrita y protagonizada por el (como nos gusta llamarlo) Clint Eastwood japonés, Takeshi Kitano. Una historia de intrigas entre clanes yakuza instigadas por un maquiavélico inspector policial. Outrage Beyond es una película correcta, que quizá carezca de ritmo a la hora de plantear las situaciones, pero que cumple el propósito de mostrar la intrahistoria de los clanes yakuza que manejan el crimen organizado en Japón, en lo que según algunos asistentes a la sala, se mostraba como una versión japonesa de El Padrino.

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